Los números verdes de un endeudamiento en rojo
El oficialismo santacruceño ha salido a la cancha a jugar su partido más complejo: justificar un endeudamiento de hasta 600 millones de dólares.
Publicado el 17 de mayo de 2026, 14:21 · Actualizado el 17 de mayo de 2026, 14:21

La ministra de Gobierno, María Belén Elmiger, asumió la tarea de blindar el proyecto con una narrativa de desarrollo, matriz productiva y soberanía energética. Sin embargo, detrás del optimismo técnico y las promesas de un futuro de infraestructura, la letra chica de sus declaraciones deja al descubierto una serie de grises, piruetas contables y contradicciones que la oposición —y la ciudadanía— no deberían pasar por alto.
La pirueta del "gasto corriente": ¿Herramienta de desarrollo o alivio para sueldos?
El primer gran cortocircuito discursivo de Elmiger radica en el destino de los fondos. Por un lado, la ministra se muestra inflexible y respeta a rajatabla el manual de la ortodoxia fiscal: "Este endeudamiento no puede ser para gastos corrientes ni para salarios". Una afirmación necesaria para calmar las alarmas de una provincia históricamente golpeada por el empleo público y el déficit.
Sin embargo, renglones más abajo, la ingeniería financiera desnuda la trampa del efecto fungible del dinero. La propia ministra confiesa la carambola presupuestaria: al usar los dólares del crédito para la obra pública, se “liberan fondos [provinciales] que podrían usarse para gasto corriente y salarios”.
El Gris: Formalmente, el crédito va a escuelas y acueductos; en la práctica, funciona como un respirador artificial para liberar la caja diaria y pagar la nómina estatal. El endeudamiento, por carácter transitivo, sí financia el funcionamiento cotidiano del Estado.
Regalías vs. Realidad
Para espantar el fantasma del default, Elmiger apela a una cuenta matemática lineal que peca de voluntarista. Sostiene que con una recaudación anual de 320 millones de dólares en regalías hidrocarburíferas, pagar el crédito en el futuro será una tarea sencilla ("en cuatro años recaudamos 1.200 millones").
Aquí el análisis periodístico debe encender las luces de alerta:
Dependencia extrema: Atar los compromisos de pago a las regalías petroleras en áreas maduras es, cuanto menos, riesgoso.
El factor YPF: La propia ministra reconoce que el acuerdo con YPF por la salida de las áreas convencionales no está cerrado y que el dinero "no ingresó todo". Si la petrolera de bandera se retira y la producción convencional declina, ¿es sustentable proyectar ingresos estables a cuatro o diez años basándose en el mismo esquema extractivo?
Prometer que el crédito "se paga solo" con el petróleo del futuro, mientras se negocia a contrarreloj el pasivo ambiental de las empresas que se van, suena más a una expresión de deseos que a una proyección macroeconómica sólida.
Pesos inviables, dólares "baratos"
La justificación de optar por el mercado internacional debido a que la tasa en pesos ronda el 28% es técnicamente lógica en el contexto argentino. Los ojos brillan cuando se mencionan las tasas de la CAF (entre el 4% y el 6%) y los cuatro años de gracia.
El gran ausente en el discurso oficial es el riesgo cambiario. Santa Cruz planea emitir bonos y tomar deuda en una moneda que no emite. Si bien las regalías están dolarizadas, la historia económica argentina demuestra que las devaluaciones e imprevistos macroeconómicos suelen pulverizar cualquier cálculo de tasas "bajas". Lo que hoy parece un negocio redondo con organismos multilaterales, puede transformarse en una pesada herencia si los niveles de producción local no acompañan el esquema.
El misterio de los fondos de YPF
El tramo final sobre los fondos de YPF dejó más dudas que certezas. Ante la acusación opositora de haber utilizado ese dinero para el día a día provincial, la ministra ensayó una llamativa minimización: admitió que una porción entró al Tesoro, pero que fue "ínfima".
En el periodismo político, los términos "ínfimo" o "sustancial" no tienen valor sin un número al lado. ¿Cuánto es "ínfimo" en un acuerdo que originalmente contemplaba 335 millones de dólares? Al no precisar las cifras de lo que ya se gastó ni aclarar con exactitud cuánto dinero del programa UNIRSE ya está comprometido, el Gobierno alimenta la desconfianza.
Conclusión:
La defensa de Elmiger es el reflejo de un Ejecutivo urgido de oxígeno financiero. El plan de obras públicas (interconectados, puertos y acueductos) es innegablemente estratégico y necesario para una Santa Cruz estancada. Pero el relato oficial intenta vender un círculo virtuoso impecable donde, en realidad, hay una fuerte apuesta de riesgo. El Gobierno provincial no va a pedir un crédito que no pueda pagar, pero para cumplir esa promesa depende de que el precio del crudo no falle, que las mineras regresen por arte de magia gracias a la luz eléctrica, y que los dólares "liberados" alcancen para contener la siempre latente tensión salarial santacruceña. Demasiadas variables para un optimismo tan rotundo.

Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.



