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La escalada imparable del combustible en Río Gallegos: un golpe al bolsillo y un espejismo de "estabilización"

El Faro
Por El Faro·
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Publicado el 15 de mayo de 2026, 14:27 · Actualizado el 15 de mayo de 2026, 14:27

La escalada imparable del combustible en Río Gallegos: un golpe al bolsillo y un espejismo de "estabilización"

Nuevamente, los riogallegenses amanecieron con una noticia que, por repetitiva, no deja de ser preocupante: un nuevo aumento en el precio de los combustibles. La nafta súper ya roza los 1.900,mientrasquelapremiumsuperaholgadamentelos1.900,mientrasquelapremiumsuperaholgadamentelos2.200 por litro, y el gasoil Infinia Diésel se dispara a $2.428, consolidándose como un lujo cada vez más difícil de justificar para la economía de una región que depende del transporte y la logística.

YPF, como marca dominante del mercado con el 55% del despacho nacional, volvió a marcar el pulso. Y como era previsible, Shell, Puma Energy y Axion Energy ya confirmaron que replicarán el movimiento. No hay sorpresa, pero sí una profunda resignación en un público cautivo que no tiene alternativas reales.

Lo más llamativo del comunicado oficial, replicado por Infobae, es el argumento que intenta vender este nuevo ajuste como parte de una estrategia de "estabilización". Hablan de un "buffer" de precios para evitar trasladar los sobresaltos del barril internacional al surtidor argentino, y prometen mantener este esquema durante 45 días. Sin embargo, para el ciudadano común que llena el tanque en Río Gallegos, la palabra "estabilización" suena a burla cuando los precios han tenido una escalada sostenida en los últimos meses, con aumentos que se suceden semana a semana.

El propio artículo admite que "la suba fue registrada ayer, y no fue la única en la semana". ¿De qué estabilidad hablamos entonces? Un incremento del 1% puede ser mínimo en términos porcentuales, pero es el enésimo eslabón de una cadena que no para de tensarse. Y en una provincia como Santa Cruz, con grandes distancias, clima adverso y una economía que ya sufre la inflación en todos sus frentes, cada centavo extra por litro se multiplica en el costo final de los alimentos, los servicios y el transporte de pasajeros.

La política del "buffer" suena más a una excusa técnica para administrar la ansiedad del mercado que a una solución real. Mientras el gobierno nacional y las petroleras juegan a no asustar al inversor, el consumidor patagónico paga la factura. Porque el petróleo se extrae en el sur, pero los precios parecen fijarse en función de realidades que nada tienen que ver con el bolsillo de quien vive allí.

En este contexto, cabe preguntarse: ¿hasta dónde seguirá esta remarcación? ¿Es realmente inevitable trasladar cada mínimo movimiento del crudo internacional a un mercado interno que debería tener ciertos resguardos por su carácter estratégico? La falta de competencia real y la posición dominante de YPF no hacen más que consolidar un escenario donde el aumento de una es el mandato para todas.

Río Gallegos, como tantas otras ciudades del interior, queda una vez más a merced de decisiones que se toman en escritorios porteños o en oficinas de multinacionales del petróleo. Mientras tanto, el vecino que necesita su vehículo para trabajar, el transportista que lleva los víveres y el pequeño comerciante que ve cómo se le encarece la logística, solo atinan a preguntarse: ¿cuánto más faltará para el próximo "ajuste mínimo"?

La "estabilización" prometida por 45 días no es tal: es apenas una tregua que, a todas luces, resulta provisoria. El mensaje final para el consumidor es desolador: prepárese porque, pase lo que pase con el petróleo en el mundo, en la Patagonia la nafta siempre seguirá subiendo.

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Editor de economía y finanzas. Analista del mercado financiero.

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